Conservación y desarrollo, no son siempre compatibles en la práctica.

Föto: María Marcos
Föto: María Marcos

La indiscutible derrota de las políticas medioambientales, se interpreta como el triunfo del desarrollismo. Esta es la evidencia de nuestros espacios naturales protegidos. La gestión basada en la conservación, se convierte en insuficiente cuando, en el resto de los espacios, no protegidos, se procede de forma arrasadora. Esos supuestos esfuerzos, son meras operaciones de cosmética de ese crecimiento económico anhelado.

Da la sensación de que la creación de espacios naturales protegidos contribuye a reforzar la distinción entre una “naturaleza cualificada”, que merece ser conservada y otra “ordinaria”, cuya destrucción no importa. La declaración de espacios naturales protegidos se convierte de este modo en una patente de corso o carta blanca para actuar indiscriminadamente fuera de los límites.

Es cierto, que la conservación y el desarrollo, más allá de las formulaciones teóricas, son conceptos que no son siempre compatibles en la práctica.

Por ello, hay que tener en cuenta que la población de un espacio protegido, es la pieza clave de un buen desarrollo de los ecosistemas. Siempre, pensando en lo mejor para el conjunto de dicho territorio. No se puede permitir, que empresas foráneas, les quiten sus recursos, o que el aprovechamiento de sus recursos, no repercuta sobre dicha población.

La atención y difusión, de un turismo más de interior, natural, contrario al sol-playa, ha sido escasa. Y es curioso, que en Europa, se demande fuera de la época estival y desde España, no se halla sabido favorecer este tirón promoviendo más el ámbito rural, en donde se podría haber desarrollado una dinámica socio-económica diferente a la ofertada, desde las grandes ciudades del país. En mi opinión, esta falta de asociación, con la población, hace que el turismo o las zonas de ocio, hayan sido también motivo de especulación, gastando los presupuestos en infraestructuras, que los lugareños no hacen especial uso de ello, en lugar de fomentar el enriquecimiento del lugar.

La conservación debería pasar entonces, a concebirse como un todo indisociable con la protección del entorno sociocultural y a consecuencia de esto repercutir, económicamente, en las poblaciones locales, comprometidas.

Todo ciudadano, si es un poco astuto, creo que se puede hacer una idea de cómo ha sido gestionado todo esto. Lo que es curioso, es como las poblaciones de estos espacios se vaciaron de jóvenes y como estos, ahora, se ven apartados, congestionando las ciudades. Mientras el envejecimiento de estas poblaciones, hacen obsoletas sus actividades más dinámicas.

¿Triunfo del desarrollismo? Sí, y seguramente, sea lo que siga atando a las personas a esos bosques de asfalto.

La política irresponsable en la que estamos inmersos, pronostica más políticas aniquiladoras contra la conservación. Son numerables los casos que lo ejemplifican, en lo poco que va de año. Entre fracturas hidráulicas por todo nuestro país, gaseoductos en uno de nuestros principales Parques Nacionales, como Doñana o la inseguridad jurídica que plantea la reforma de la Ley de Costas, que abre de nuevo, la puerta a la especulación inmobiliaria en nuestras costas, vulnerando las directivas europeas y un largo etc…

Esto demuestra, no sólo la falta de respeto hacia nuestro entorno, sino el lento futuro que nos queda, en materia ambiental dentro de nuestro país.

María Marcos

Biologa, Periodista Ambiental y Guía de Naturaleza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s