¿Pör qué España no valora su riquezä?

Föto: Märy&Märk

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La globalización, culpable del olvido.

Los bosque Atlánticos costeros mejor conservados de Europa, bosques Mediterráneo, dehesas con encinares de enorme valor ecológico, humedales de gran importancia internacional que permiten el descanso, el cobijo y la alimentación de numerosas aves acuáticas, conjunto de comunidades vegetales que forman tesoros botánicos, enclaves de nuestra geografía que nos prestan su gran belleza paisajística,  especies endémicas, especies amenazadas, especies exclusivas como el lince ibérico, oso pardo, urogallo cantábrico, águila imperial, buitre negro, lobo ibérico, mariposas de increíble belleza, anfibios, reptiles, rica flora como robles, castaños, avellanos, fresnos, abedules, madroños, tejos, exclusivos helechos y una amplia lista de herbáceas únicas. Las características geográficas tanto de la península como de las islas españolas junto con sus condiciones climatológicas, hacen que alberguemos la mayor diversidad de Europa.

La sociedad que basa su evolución guiada por el libre mercado donde la doctrina que homogeniza nuestras culturas gira entorno a la economía, crea la falta de apreciación a nuestra Tierra. El ritmo de vida que la globalización nos ha impuesto convierte nuestra riqueza biológica en invisible. La poca motivación que se crea a los habitantes de los municipios que poseen zonas con un valor incalculable, provoca el abandono de estas zonas con la consecuencia de la dificultad en la conservación. La falta de incentivos y ayudas que fomenten estilos de vida acordes con cada territorio, hace que no se valore lo que se tiene.

Es nuestra responsabilidad cuidar lo que tenemos y promocionarlo, pero para ello, es fundamental fomentar el conocimiento de cada zona protegida no sólo de los visitantes sino, y más importante, de los residentes, ya que en muchas ocasiones, la falta de sensibilización de las personas locales son el obstáculo del cuidado de las tierras a las que se pertenece.

El desconocimiento de las zonas ricas en abundancia de distintas variedades de especies, provoca la desvinculación de muchos jóvenes que no ven un futuro en las cercanías de donde se criaron.

Contagiados por el de donde sacar la riqueza, nos olvidamos que la tenemos cerca.

Hacer compatible una calidad de vida con el respeto de nuestra rica biodiversidad, sólo dependerá de nuestra conciencia y nuestro sentimiento de pertenencia colectivo.

 

Maria Marcos

Periodista Ambiental.

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