Mini.Producción. Vida en las Orilläs de los Ecosistëmas Flüviales. Río Tera.

Finales de Abril, del 2ö13, paseando a la ribera del Río Tera.

Grabación que plasma la variedad de especies que te puedes encontrar en las Orilläs de los ríos. Sin realizar un meticuloso muestreo de poblaciones, encontramos bien representadas las interacciones de los seres vivos con su hábitat.

Videö: http://www.youtube.com/watch?v=0LcBq-TM6N0

Todo influye.

Las condiciones ambientales.

Las condiciones derivadas de las relaciones que establecen unos con otros seres vivos.

Así encontramos en esta Mini.Producción realizada por Milläs&Orilläs:

El zapatero o patinador, (Gerris lacustris) que es una especie de hemíptero heteróptero,  común en la superficie de las aguas dulces. Es el típico ejemplo para explicar la tensión superficial del agua, efecto físico que “endurece” la capa superficial del agua en reposo y permite a algunos insectos, desplazarse por la superficie del agua sin hundirse.           

La rana Ibérica, o ranilla patilarga, que empiezan aparecer en las Orilläs y nos permiten disfrutar de su rapidez en el agua, nadando a favor o contracorriente, escondiendo su cuerpo entre los cantos rodados al igual que los pequeños alevines y las larvas que aparecen enganchadas en la vegetación acuática, que se mueve con el son del curso del río.

.Milläs&Orilläs.

.Milläs&Orilläs.

Empieza a resurgir la vida.

Disfruten de lo recién captado, en esta Mini.Producción.

 

Algo de información general, para situarnos.

El Río Tera nace en las montañas de la alta Sanabria, en la Sierra de Segundera, situado en el término municipal de Galende de la provincia de Zamora,  por encima del espectacular Lago de Sanabria,  y desemboca en el río Esla, a la altura de Bretocino.

Los ríos son elementos vivos, en continuo cambio, que al igual que otros ecosistemas acuáticos, están estrechamente ligados a los ecosistemas terrestres adyacentes.

Esta influye enormemente sobre la vida del ecosistema fluvial, pues entre otras cosas su superficie determina parcialmente el volumen de aguas, su cobertura vegetal que influye en la distribución entre las aguas de escorrentía y de evaporación y además las aguas aportadas se cargan de materia orgánica y de sales minerales en función de la naturaleza de los medios que atraviesan. Esta circunstancia es del máximo interés, pues en muchas ocasiones las alteraciones más graves de un río tienen su origen en actividades que se desarrollan en sus laderas: deforestación, utilización de fertilizantes, etc.

En las aguas corrientes viven una gran variedad de organismos que constituyen sus comunidades animales y vegetales.

La estructura y composición de las comunidades presentes en un ecosistema acuático es fruto, en mayor o menor medida, de una serie de interacciones bióticas, depredación, competencia… de la estructura y composición de los hábitats presentes, que pueden variar a lo largo del tiempo y del espacio y de la calidad del medio.

La evolución ha producido una gran variedad de heterótrofos, con dietas variadas, de modo que la energía se va canalizando a lo largo de determinadas redes tróficas.

Los ríos son sistemas complejos y dinámicos.

Y nos hemos olvidado un poco de ellos. Aunque por suerte, o por presión de la unión, ya no sirve tanto como aliviadero o excusa para desagüe sin control de vertidos. Y tal vez, sería interesante entenderlos como corredores ecológicos. Es decir, como unión de aquellos espacios que conservan su evolución más natural.

 

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