Los desechos de la pandemia.

Hoy te pido que mires la imagen y pienses en la cantidad de desechos que se están generando desde que se inició esta pandemia.

Foto: @sindo_novoa

Parece que aún no hemos entendido que nuestra salud depende directamente de la salud de nuestro planeta. Muchos de los materiales que nos ayudan a salvar vidas, están extendiéndose como peste en nuestro medios más naturales lo que puede hacer que ocurra un “un efecto de rebote” que podría repercutir de nuevo en nuestra salud.

La pandemia ha traído un aumento en el uso de plástico; es el componente principal en mascarillas, guantes, botellas de desinfectante para manos, trajes médicos de protección, kits de prueba, contenedores para la comida a domicilio y otros artículos para nuestra “nueva” forma de vida hiper higiénica.

El plástico ¿el salvador contra el virus?

Supuestamente el 2021 era el año en el que muchas naciones habían prometido reducir el uso de plástico, pero la pandemia ha obligado archivar esos planes. Los que estamos en el campo de la divulgación veíamos con esperanza la llegada de un mundo más sostenible gracias a las limitaciones de los artículos de un sólo uso, pero la historia del plástico no pretendían ver su final. De repente se empezó a ver el plásticos como el mejor método para protegernos del virus. La capitalización de la preocupación de nuestra salud con el argumento de que el plástico es el salvador en la propagación de este virus.

The New England Journal of Medicine, apunta que el coronavirus sobrevive hasta tres días en el plástico, aún así es la única protección disponible y asequible de la que podemos disponer.


🔴 Las mascarillas.

Probablemente todos habremos perdido la cuenta de cuantas mascarillas desechables o reutilizables, hemos usado en lo que va de pandemia. Si te paras un segundo hacer memoria y multiplica lo que tú has usado como media de las que habrá utilizado cada una de las personas que hay en este mundo, creo que nos deberíamos echar las manos a la cabeza preocupados.

Pero ya no es tanto el problema de la cantidad, sino de en donde acaban cada una de esas mascarillas. Creo que una imagen habitual de estos tiempos son las mascarillas rulando sin dueño por las calles, incluso buceando te las encuentras en los fondos marinos, en las playas y en cualquier rincón del mundo.

Recordad que este virus ha pasado de una especie a otra -lo que se conoce con el término “zoonosis”- saltándose los límites entre especies. Al igual que se propagó hasta llegar a los humanos, puede pasar de nuevo a otros animales. Así que la ausencia de normativas en cuanto a un sistema de recogida y eliminación seguro, deja en evidencia la falta de control en la propagación.


🔴 Hemos plastificado a nuestros sanitarios

El plástico ha pasado a ser parte de nuestro vestuario, el protector-salvador como arma en la lucha contra el virus que una vez utilizados se desechan sin medida de precaución, aunque se haya estado en contacto con algún positivo.

Las ciudades luchan para manejar las oleadas de desechos médicos infecciosos de hospitales y centros de salud que tratan a pacientes con coronavirus. Date cuenta la de toneladas adicionales de desechos médicos que se está generando en el mundo y sabes que hay ciudades -y países- que tienen menos capacidades que otras, para lidiar con esta nueva problemática.


🔴 Las jeringuillas (una por persona x 2 dosis)

La población mundial actualmente es de 7.8 billones de personas, en el caso de que se llegue a vacunar a parte de la población, puedes hacer una cuenta rápida de todo lo que se va a desechar. ¿Dónde acaban los residuos de la vacunación? Viales, ampollas, jeringuillas, agujas… Todo los residuos de las vacunas se consideran residuos biosanitarios por lo que deben desecharse con precaución y esterilizarse antes de acabar en el vertedero. Entrañan un riesgo ya que han estado en contacto con fluidos corporales y suelen tener elementos punzantes y cortantes. Así que son materiales peligrosos que se deben depositarlos en contenedores de residuos biológicos homologados.

Lo habitual es que empresas especializadas en gestionar los residuos peligrosos de cada país, se encargan de recogerlos y supuestamente se esterilizan, se trituran y finalmente, se eliminan depositandolos en los vertederos.

Supongo que te imaginas como es actualmente la situación sobre el reciclaje en el mundo -te dejo el artículo que escribí sobre el Mito del Reciclajes se esconde en Asia: el caso de Malasia – para que veas el contrabando que existen con nuestros residuos. Así que con otro poquito de imaginación, creo que puedes llegar a saber la de pasos que se saltan (me atrevería a decir, que en muchos países), acabando simplemente en el vertedero sin ningún tratamiento de seguridad anterior.


🔴 Test de antígenos, un poco más de la cultura de usar y tirar

Ahora los test the antígenos están de moda y siguiendo con nuestra cultura de usar-tirar creamos descontroladamente test con ese tipo de plástico imposible de reciclar. Una vez usados nos deshacemos de ello como solemos hacer habitualmente con todo, aunque haya sido positivo. Nadie sugiere un punto de recogida o qué hacer con ellos después de haber sido utilizados.

Foto: @Sarah.low

🔴 Comida para llevar

Con las limitaciones de poder visitar los restaurantes, cada vez son más las personas que empezaron a usar el servicio por delivery. Aquí en Malasia ha sido tal el boom que han aparecido nuevas aplicaciones para los restaurantes y un montón de motos y coches con servicio de llevar comida a domicilio llenan las carreteras. Cada vez que sale una orden de un restaurante al menos más de 3 containers de tupperware se habrán desechado.

Y como pensamos que el plástico es seguro, pues parece ser que cuanto más se envuelva en plástico más seguro es. Según un sondeo, durante un cierre de ocho semanas desde el 1 de junio en Singapur con unos 5.7 millones de residentes acabaron generaron 1.470 toneladas adicionales de desechos plásticos sólo de empaques para llevar y entrega de comida a domicilio.  

Y no sólo eso, se empezó a limitar las bolsas reutilizables en algunos supermercados, por el temor de ser transmisores.


🔴 Y ahora piensa, ¿algún gobierno en el mundo ha planteado algún sistema de gestión de este tipo de residuos?

Vivimos en una situación de emergencia con una pandemia a nivel mundial, nos enfrentamos a un virus del cual desconocemos mucho y estamos seguros de poco. Aún así, las protecciones son superficiales como todo lo que caracteriza a nuestra civilización. Los humanos somos especialistas en parchear los problemas, seguimos sin entender que para protegernos a nosotros también hay que proteger al medio donde vivimos.

Los desechos no desaparecen porque hayan desaparecido de nuestra vista y hay que entender que van a quedar años en el medio donde van acabar, con el riesgo de re-contagiarnos a nosotros o contagiar a otros organismos.

Esta pandemia ha dejado en evidencia la ausencia de regulación en muchos de los sistemas de los que la sociedad depende. La gestión de nuestros residuos, es uno de ellos. Muchas ciudades se ven incapaces de gestionar esta nueva avalancha de desperdicios, y con la escasa legislaciones sobre los sistemas de reciclaje y de desechos, simplemente se recolectan de forma normal y se amontona a la espera de ser incinerados.

Esto es un nuevo desafío en la gestión de nuestros desechos y residuos si hubiese una verdadera voluntad por parte de los Estados. Esta situación debería convertirse en una lección para implementar una mayor planificación sobre el manejo de nuestros residuos y desechos.

Fomentar más educación y más tecnología efectiva en este sector, debería ser básico y general en todos los países. Sólo así estaremos protegidos de nuevas amenazas futuras, por eso hay que actuar adecuadamente en el presente.

Combatir la pandemia sin empeorar la salud del planeta

Por el contrario, los científicos ya advierten de que un manejo incorrecto de tal volumen de productos puede llegar a ocasionar “un efecto de rebote” tanto en la salud de las personas como al medio ambiente. Es por esto que la gestión de estos desechos tanto médicos como domésticos debería estar incluidos en la respuesta a la emergencia efectiva.

Si se quiere garantizar el mínimo impacto, la respuesta sobre la protección del medio ambiente debería ser también una respuesta común y uniforme en todos los países, de lo contrario seguiremos parcheando el problema sin verdaderamente eliminarlo.

María Marcos

Bióloga marina y divulgadora ambiental. Especializada en Gestión y Conservación de Espacios Naturales Protegidos y Rehabilitación de Corales.

Wildlife Biology, Environmental Journalists, Nature Guide.

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